miércoles, 19 de noviembre de 2014

ESTADOS DE ÁNIMO I: ESCRIBIR PARA TRASCENDER...

Ya he comentado en otras ocasiones que el acto de escribir es compulsivo. Es algo que no podemos dejar de hacer. Escribir es la necesidad de vaciarnos cuando las emociones nos colman y parecen rebosar. 

Dejamos constancia, aunque sea de forma velada, de aquello que nos inquieta, que nos motiva, que nos atormenta... de manera que escribiendo recibimos la terapia más eficaz y barata que existe, una terapia de grupo con cientos de personas compartiendo tus inquietudes. 

Pero creo que en ese acto, como en cualquier forma de arte, también hay una necesidad de trascender, de plantar nuestro árbol para decirle al mundo que estamos aquí, o que estuvimos, cuando ya no nos vean. 

Unos pintan, otros componen música, otros tienen blogs o cuentas en redes sociales con miles de seguidores... todos buscamos lo mismo: TRASCENDER, traspasar la barrera de nuestro YO para abrirnos al resto del mundo, dejar una huella que tarde décadas, o incluso siglos, en borrarse. 

Las necesidades son el mejor acicate, nos animan a levantarnos cuando caemos y nos empujan a mejorar siempre, independientemente de nuestro punto de partida. Sin embargo, también tienen su sombra. Las necesidades nos pueden hacer precipitarnos, olvidarnos del proceso como fin en sí mismo. 
Un artista tiene que cultivar la soledad y la paciencia antes de abrirse al mundo para pisar fuerte y dejar esa ansiada huella que perdure...